Hemos estado recibiendo cantidad de consultas referidas a roturas de cañerías de aguas potable y servidas, que tienen como denominador común la pregunta ¿a quien le corresponde pagar?. Por supuesto que a pesar de la similitud de las consultas, la respuestas dependen de cada caso en particular.
Antes de continuar desarrollando criterios para establecer la responsabilidad en los pagos de estos trabajos, me voy a permitir unos comentarios para afrontar estos problemas.

Conversando con distintos profesionales de la construcción he llegado a la conclusión que en Chile los planos de las redes de aguas son “simplemente enunciativos y no limitativos”. Hago esta afirmación porque pareciera que los obreros que instalan las cañerías son los que en definitiva terminan decidiendo donde los colocan y ello generalmente no coincide con la ubicación en los planos. Por esto es recomendable que cuando cualquier vecino acometa un trabajo de gasfitería se estudie el mismo y use la información resultante para hacer las precisiones necesarias y determinar opciones.

La discrecionalidad en las instalaciones es la que hace que al emprender reparaciones de gasfitería debamos prepararnos para sorpresas indeseables, encontrando cosas como tuberías colocadas cerca de la parte inferior de las losas del piso (en lugar de la superficie superior que es normalmente el departamento que surten) o cercanas a las tuberías del cableado eléctrico (con el incremento del riesgo de cortocircuitos que ello genera). Son estos elementos los que deberían irse registrando de manera que los sucesivos trabajos que se efectúen en áreas comunes y los distintos departamentos del condominio, sean cada vez menos traumáticos para los propietarios e incluso más económicos al evitar trabajo innecesario. En el registro de la información es conveniente contar con fotografías que sirvan para que quienes vengan a hacer similares trabajos en otros departamentos, tengan una idea clara por donde pasan las cañerías.
Regresando a quien le corresponde pagar
El principio que debe regir a quien se le hacen los cargos de los trabajos de gasfitería es: “paga el que es servido por la cañería que se trabaja”.

Lo importante no es donde está instalado el tubo con problemas y ni siquiera de donde pareciera provenir el agua, pues hasta los más avezados gasfíteres han sido sorprendidos por fugas que parecen tener un origen y terminan encontrándose en lugares distintos (de hecho, varias veces he escuchado lo que parece ser un “dicho profesional” que reza algo como: “con el agua se sabe donde sale pero no de donde viene”; ellos sabrán porque lo dicen).

Con un tubo que abastece o sirve exclusivamente un departamento, su reparación y los daños que cause a cualquier vecino o cosa común son de la total y única responsabilidad (del propietario) de ese apartamento. Si el problema es causado por una parte de la tubería que abastece a dos o más departamentos, los gastos ocasionados se deberán prorratear entre cada uno de los departamentos en partes proporcionales a su alícuota (para poner un ejemplo sencillo, si un departamento paga 1,800% de alícuota y el otro 3,600%, el trabajo debe cargarse un 66,6% al que tiene la mayor alícuota y el 33,3%. al otro). Si el problema se presenta en un tubo que sirve todo el condominio, los costos se cargará al gasto común y prorrateara entre todos con base a la alícuota de condominio. Este criterio es aplicable tanto a la red de agua potable como a la de aguas servidas, incluida agua caliente y calefacción.

No esperar la cascada

Los problemas de gasfitería son por lo general bastante traumáticos y por ello es conveniente aclarar y compartir los criterios para realizar los trabajos y distribuir los gastos antes que se presenten.
En la mayoría de las ocasiones, las diferencias tendrán que ser resueltas por las partes involucradas y al condominio solo le corresponderá actuar poniendo orden cuando la tubería afectada atienda a varios apartamentos, cuando la filtración perjudique alguna cosa común o como facilitadora para llegar al mejor arreglo entre las partes.

De acuerdo a los principios antes expresados es claro que la víctima de una inundación provocada por un departamento de los pisos superiores, quizás tenga que bregar un poco, pero sin mayores traumas debería ver rembolsados los gastos en que incurra para arreglar el problema o hacer las reparaciones en su vivienda originadas por la filtración y que son de responsabilidad de la familia vecina propietaria del departamento causante de la filtración.
Articulo Obtenido del sitio:http://www.copropiedad.cl
Publicado por: Manuel Toribio N Administrador